Una nueva petición es un nuevo día de trabajo, gracias Trans. Pues bien, le ha tocado el turno al primer, y para mi mejor, disco de METALLICA, su afamado “Kill’em All”. Y es que corría el año 1981 cuando unos jóvenes decidieron formar una banda y grabar algo con un sonido más duro y agresivo que lo que sonaba por entonces, rebeldes hasta la médula ya sacaron sus demos y sus grabaciones caseras en 1982 y rápidamente fueron fichados por Elektra que promocionó este álbum y formó parte de los inicios de lo que hoy conocemos como Thrash metal de la Bay Area. Si tan grande fue el impacto debió ser por algo, veamos el qué:
-“Hit the Lights”: a mi me consta como la primera canción grabada por METALLICA en toda su historia, su primera demo es llamada así. Comienza con una batería brutal, de uno de los considerados mejor baterías del Mundo, claro; y que aquí se demuestra lo que fue/es. Pronto unas guitarras corrosivas y rápidas como el Diablo conforman el guión por el que se moverá el tema, al que se une una voz grave y cazallera, reconocible en todo el Mundo ya como perteneciente a uno de los vocalistas más carismáticos de todos los tiempos. Y aquí es ya su límite, no creo que alcanzara nunca más un registro como este, en unos intentos de estirarla al máximo que rozan el tan temido gallo... de todas formas el tema es de las guitarras, con unos solos tan tremendos que sólo la batería puede seguir su ritmo. Puro Thrash señoras y señores.
-“The Four Horsemen”: claro, llamándose así pues con un riff cabalgante tenía que empezar... y mantenerse, ya que es el colchón del tema sin duda, aunque tengan momentos de mayor virtuosismo. Es el tema más largo del disco y se nota la mano de Mustaine, bastante dado a componer cosas así ya en su carrera en solitario. Las letras están conseguidas, para lo que es el disco en sí cumplen a la perfección, se habla de lo que indica el título del disco, y eso que se iba a llamar “Metal Up your Ass”. Tiene muchas partes variadas y 4 melodías distintas pueden apreciarse, y eso que no contamos el solo de guitarra, nuevamente bestial... ¿alguien duda de que no marcaron época?
-“Motorbreath”: y para compensar pues un tema corto, unos 3 minutos de pura fiereza tras los micros. Lo más rápido al este de Texas. Nuevamente guitarras soberbias siguen el metrónomo que tenemos tras la batería, y la voz se dedica a seguirlos como puede, en un estribillo pegadizo que no coreable, pero incitando al headbanging. No falta el sólo a la velocidad de la luz, aunque aquí, dada la duración del tema, sea solamente de unos segundos: eventual y para “lucirse”, pero magnífico, claro. Atención a esa distorsión en las guitarras al final...
-“Jump in the Fire”: nada más empezar ya sabemos que estamos ante un “hit”; y es que el trabajo melódico de este tema es tremendo, sin meter siquiera las voces el agitamiento del cuerpo es inevitable. Parece como si la producción decayera un poco, pero dada la crudeza del que es sin duda el más salvaje álbum de METALLICA pues queda perdonado todo, así debe ser. La voz está un poco en segunda fila, no tiene la importancia de antes, y la letra tampoco es nada del otro Mundo; es una máquina de hacer riffs.
-“(Anesthesia) Pulling Teeth”: concebido ya desde el principio como un tema maquetero, se escucha incluso la introducción a grabar que hacen. Se trata de un tema instrumental de BAJO, en plan introducción para el siguiente tema, pero a lo grande, ya que son nada más y nada menos que 4 minutos de virtuosismo a menos nivel de estos adolescentes, en concreto de el añorado Cliff. Para escuchar con detenimiento.
-“Whiplash”: y aquí acto seguido ya se pronuncia la batería y reclama su trono el bajo con unos riffs secos y concisos. Nuevamente pisamos terrenos del Thrash de calidad y realmente parece un helicóptero sonando en nuestros altavoces el juego de guitarras que han conseguido, y es que no para ni en el estribillo, caña siempre y de la buena. Otra de las canciones recordadas por los fans a lo largo de los años... aquí Hetfield vuelve a demostrarnos que, sin ser un gran cantante, tiene un carisma y una voz perfecta para este estilo; nadie le va a pedir agudos imposibles ni gritos de 2 minutos (y como muestra, el del final, de apenas un segundo). Aquí vamos a lo que vamos y esto es el ataque directo, otro temazo.
-“Phantom Lord”: otro tema “musteiniano” con un riff tan suyo que lo ha cogido para su banda MEGADETH... y hace bien, ya que es de los que no se olvidan; gran composición en todos los sentidos, ya que ningún componente es echado en falta, irradian violencia por los 4 costados, desde la batería hasta la voz y, claro, no podemos olvidar esos solos elegantes “marca de la casa”. Lo que destaca de este tema es que tiene una parte más lenta, instrumental, que sirve de preludio a otro ataque de guitarras atronador, de lo más salvaje del disco; difícil de tocar y una maravilla para vuestros oídos. Después volvemos al riff del principio y a continuar con el tema como antes... hasta que al final le da por hacer algo apoteósico y terminar con un grito infinito y una batería imparable hasta el éxtasis. Para mi, sin duda, el mejor tema del disco.
-“No Remorse”: sobre una batería más pausada y un bajo notable las guitarras se dedican a demostrar su valía con largos solos y notas agudas. Después un riff repetitivo y constante es lo que otorga al tema su consistencia, a pesar de que en el estribillo se decelere un poco el ritmo. Es similar a un riff cabalgante pero en acordes más graves, con ciertos toques Stoner incluso. Más que cantar parece que se esté leyendo entrecortadamente, y con una duración tan larga pues el resto es funcionamiento de las cuerdas. Uno de los pilares básicos que seguirían muchos grupos, demasiados.
-“Seek and Destroy”: quién no haya escuchado nunca este tema ya puede tirarse de los pelos. Es otra de las grandes aportaciones de estos americanos al mundo de la música, empezar con un riff así es sinónimo de que no les faltaban las ideas en absoluto. Aquí se acercan a todos los públicos con un tema más tranquilo, construido sobre un bajo repetitivo y constante tenemos una letra muy buena, con un estribillo memorable que en los conciertos tiene que ser brutal y de fácil memorización, con lo que lo puede cantar todo el Mundo. Aunque su espíritu no les permite marchar así como así y tiempo hay de sobra como para incluir fragmentos de batería y sus adorados solos de guitarra, puro sonido METALLICA.
-“Metal Militia”: riff distorsionado y crudo, de esos que hacen reventar tus oídos, son el comienzo del último tema del álbum, con una batería a todo trapo metiendo caña como sólo Ulrich podría hacerlo y una voz rozando de nuevo sus límites más poderosos. Este tema es como un enjambre de avispas rondando sobre tu cabeza, y sino atentos al riff sobre el que transcurre en estribillo... aquí tenemos incluso ecos de varias décimas de segundo y tralla, sobre todo mucha tralla, a lo largo de todo el tema. Un más que grandioso final del álbum, a la altura de todos sus predecesores, y que, como veréis al final, nos incita a formar parte del ejército de fans que empezaron a formar con este disco; la mayoría de los cuales siguen fieles a ellos pese a las vueltas que dé su sonido en la actualidad. Aquí queda esto para quién sienta dudas.
¿Qué más contar de éste álbum? Simplemente que la portada es otra de las grandes, aún hoy se venden camisetas con este logo, y que con esto nace la leyenda; una de las bandas más queridas y apreciadas de los metálicos de pro. Han marcado historia. Que Cliff Burton descanse en paz, que Mustaine se dedique a lo suyo y que nadie se olvide de Ron McGovney, que también aportó su granito de arena a esta gran obra. Clásico entre clásicos, para soltar adrenalina por un tubo. No debería de faltar en ninguna colección.
