De nuevo manos a la obra con un disco que tenía en mente desde el día en que creé el Blog. El álbum en cuestión lleva por nombre "Baptizm Of Fire" y su autor es ni mas ni menos que el fundador de los legendarios Judas Priest Glenn Tipton.
Grabado hace ya ocho años, es un disco que ha pasado un poco desapercibido para la gran parroquia metálica. Y sin ser un gran disco, tiene buenos momentos.
Abre el fuego la densa "Hard Core" que cuenta con el ahora bajista de Metallica Robert Trujillo y el batería Brooks Wackerman. Decir que el propio Glenn se encarga de las voces durante todo el disco, así como obviamente de todas las guitarras. Pese a su nombre, el tema podría catalogarse como Hard Rock, pero en su faceta mas densa y "sabátthica". "Pain It Black" es un cover del conocido tema de los Rolling Stones que sirve para mostrarnos al Tipton mas Heavy de todo el álbum. Nuevamente con Brooks y Robert en la bestial base rítmica de esta versión. El solo es de los mejores de todo el disco, así como la voz de Glenn, que suelta un gran agudo al final del tema. Para
"Enter The Storm" cambiamos la base rítmica, la cual pasa a estar formada por C.J. de Villar al bajo y Shannon Larkin a la batería. Nuevamente se trata de un tema de cadencias pausadas, lentas, pesadas y la producción recuerda al Jugulator de su banda madre, editado ese mismo año. Tipton muestra aquí un registro mucho más duro y rasgado.
Con esa misma base rítmica tenemos este "Fuel Me Up", de lo mas cañero de todo el disco. Un riff más rápido que los anteriores deja entrever un tema más "alegre" que el resto. Entrecomillo pues en este "Baptizm Of Fire" no hay ni rastro de esa vena alegre de los Judas del "Turbo" o el "Point Of Entry". Para "Extinct" Glenn contó con una base rítmica de lujo. Nada menos que Billy Sheehan a las cuatro cuerdas y el tristemente fallecido Cozy Powell a la batería. Aires modernos sobre un riff a medio camino entre los temas mas rápidos y los mas pesados. Quizá sea por la base rítmica, o por la voz de Tipton en este tema, pero lo cierto es que pasa por ser de lo más inspirado de todo el disco. El tema homónimo vuelve a contar con Cozy y Billy para desarrollar un tema instrumental en el cual da rienda suelta a su talento. Solos por doquier saciando su ego y un interludio central donde aparece el afamado teclista Don Airey para dejar destellos de su enorme valía.
Nuevamente con Cozy Powell, pero contando con John Entwistle al bajo, "The Healer" es la que quizá mas suene al Priest actual, sobretodo en el sonido de las guitarras. Un tema que bien podría haber formado parte del "Jugulator" o el "Angel Of Retribution" recordando a "Lochness" o "Cathedral Spires" del sacerdote. Con C.J, de Villar y Shannon Larkin de nuevo, "Cruise Control" es el tema mas arriesgado de este "Baptizm Of Fire". Riff cortado sonando casi a Pantera, extraños efectos de guitarra
y toques casi stoner en un tema que descoloca lo suyo pero en el cual Glenn vuelve a demostrar su valía a las seis cuerdas. "Kill Or Be Killed", grabada con la base rítmica del tema anterior es junto con la versión de los Stones, lo mas cañero de todo el disco, tanto por el riff, como por la letra, como por la estirada voz de Glenn. En "Vodoo Brother" reaparece la base rítmica formada por Trujillo y Wakerman para ofrecernos de nuevo un tema de cariz moderno, orientado mas al Rock que al metal, que cuenta además con Whitfield Crane en los coros.
La versión normal del álbum, viene marcada por "Left For Dead", un tema de aires sureños que muestra la faceta mas tranquila del excelso seis cuerdas ingles. La edición japonesa del disco ofrecía un tema extra, de nombre "Himalaya", que curiosamente pasa por ser de lo mejor del disco. Desconozco la formación que grabó el tema, pero supongo que los teclados del inicio vienen firmados nuevamente por Airey. Sobre este inicio que comento, aparece susurrante Tipton hasta que un potente riff va dando color al tema.
Recuerda nuevamente a "Lochness" y tiene la base rítmica, pese a ser un tema tranquilo,
Más trabajada del disco. Un tema a todas luces excelente dentro de un disco que no pasará a la historia, pero que muestra una faceta, otra más, del rubio guitarra de Judas Priest. Un trabajo para fans de Judas y para amantes de los discos de guitarra.
