Pues ya tenemos aquí la nueva obra de Alberto Rionda y sus chicos bajo el nombre de “Muerte y Vida”, un trabajo sobre al cual muchos ya opinan que huele a viejos rumbos de los asturianos, a reválidas, a recuperar un ficticio cetro que muchos piensan real sin caer en la cuenta de que muy probablemente, al alma mater de este último trabajo del sexteto astur nunca le importó tanto la repercusión que su música pudiera tener entre la masa metalera estatal como el mero hecho de hacer música personal e intransferible.
“Muerte y Vida”, como ya adelantase el propio Alberto, gira en torno a un concepto que se le vino a la cabeza a mediados de la gira pasada y que no es otro que aquél que da nombre el disco. Así pues, arrancan con “Ángel de la Muerte”, entre guitarras acústicas hasta la irrupción de un Marco Álvarez que como ya iremos viendo, está inconmensurable a lo largo de los más de sesenta minutos de esta nueva obra de los astures. En este primer tema van alternando partes mas calmadas, en las cuales Ramón Lage aun no descubre todos los matices aportados a lo largo del disco. Tema inspirado según palabras del propio Alberto en un hecho acaecido en los fatídicos atentados del once de marzo de dos mil cuatro en Madrid, y cuya letra tiene mucha mas miga de lo que parece a simple vista. A destacar el retorcido riff precedente al solo, deudor de los mas intrincados pasajes de un tema yo creo que capital para el grupo como lo es “La Cara Oculta de la Luna”. “Muerto en Vida” es puro Avalanch, con un Ramón Lage dejándonos los primeros tonos ¿guturales? de todo el disco. Estribillo marca de la casa y ritmos mas a medio gas que en el tema apertura. Cabe destacar, el trabajo de Roberto Junquera a las teclas, a todas luces este se trata del trabajo en el cual mas se han exprimido las cualidades del joven teclista. Precioso el puente central, comandado por un solo de guitarra marca de la casa que da paso de nuevo a uno de esos riffs mastodónticos que camparon a sus anchas por su anterior disco.
Una intro casi electrónica abre el camino a “Pies de Barro”, todo un Hard Rock de corte moderno con uno de esos estribillos marca de la casa que te enganchan a la primera. Ramón despliega aquí su faceta mas aguda en unos coros realmente bonitos. A destacar el desgarrador grito de Ramón Lage en el puente central del tema, lleno de rabia y melancolía. En esta misma onda se sitúa “Hoy te he Vuelto a Recordar”, que arranca mostrando sus cartas en forma de riff alegre, que contrasta con la tristeza que envuelve a las letras de este cuarto tema del disco. Será carne de directo seguro. Con un susurrante Ramón Lage sobre unas tímidas acústicas y la eléctrica de Rionda comienza “Aprendiendo a Perder”, un baladón de padre y muy señor mío, con una de las letras mas tristes, si no la que mas, compuesta jamás por Alberto Rionda. Encomiable labor de Roberto Junquera al teclado, que junto con unas guitarras en su justa medida entre garra y sentimiento arropan a un Ramón mas emotivo que nunca. Pasa sin lugar a dudas por ser uno de los puntos fuertes de este trabajo logrando emocionar como pocas canciones han emocionado a lo largo de la carrera de Avalanch.
Roberto Junquera de nuevo se adueña del inicio de “Otra Vida”, dando paso a una armonía de guitarra eléctrica que al desaparecer, nos retrotrae al DVD “Lágrimas Negras” con aquél riff que Alberto y Marco ensayaban en los estudios Bunker. Tema deudor a todas luces de “Los Poetas Han Muerto”, envuelto de nuevo en una letra triste, aunque llena de esperanza y adornada de nuevo con un Lage en unos tonos altos en los cuales se desenvuelve mejor de lo esperado. El solo tras el relajado puente en la parte central de este sexto tema, de lo mejor de todo el trabajo. “Caminar Sobre el Agua” arranca bruscamente con un riff digno de los Dream Theater mas enrevesados. Un susurrante Ramón aparece tras la desaparición del riff y se transforma en aquel que se desgañitaba a gusto en “Lágrimas Negras” de su anterior obra. La letra, toda una declaración de principios, quizá no sea la mas acertada de todo el trabajo, pero no hay duda de que tiene toda la pinta de convertirse en todo un referente de cara al directo como la antes citada del anterior disco. Ojo a los cambios de ritmo que se curra aquí Marco Álvarez…
“Quien Soy” me llamó poderosamente la atención desde aquella primera escucha en Bunker, gracias quizá a una conjunción de formas y estilos que la hacen muy atractiva, pues posee un extraño pero interesante contraste entre el puente y el estribillo, siendo estos netamente opuestos. Quizá ahí resida su magia, o quizá uno aquí es muy raro, vaya usted a saber. “Sombra y Ceniza” nos devuelve el Hard Rock de la primera parte del disco aunque aquí en un tono algo mas acelerado. Letra pese a todo optimista, que contrasta con el resto del disco y otro estribillo de esos que a buen seguro, ganarán muchos enteros sobre las tablas de un escenario.
“La Prisión de Marfil”, de largo, el tema mas arriesgado de la carrera de Avalanch y curiosamente, uno de los que parece ser mejor acogida está teniendo. Si “Quien Soy” colisionaba unas estrofas tranquilas con unos estribillos llenos de fuerza, este penúltimo tema de este “Muerte y Vida” va deambulando entre el Power Metal, el Pop y el Hard Rock como si tal cosa. Por si fuera poco, encontramos aquí al Ramón Lage mas desatado en graves de todo el disco, logrando que haya sido la primera vez desde que hace ya unos añitos cogiera las riendas vocales del grupo, que haya tenido que recurrir al libreto del disco para entender que salía de su garganta. Marco tampoco se queda corto con un dominio del doble bombo que haría palidecer a muchos.
Cierran con “Bajo las Flores”, elegía a Igor Medio y Carlos Redondo, componentes del grupo folkie radicado en Asturias Felpeyu, para los cuales Alberto Rionda ha compuesto quizá, la canción mas bonita en la ya larga carrera de los asturianos. Llama poderosamente la atención la capacidad que de emocionar tiene quien tan solo un tema mas atrás se desgañitaba a gusto. Escuchado “una y mil veces”, no afirmaré que se trata ni del peor, ni del mejor disco del grupo, pero si que estamos ante una obra en la que una vez mas, Avalanch han vuelto a hacer lo que mejor saben, que no es otra cosa que aquello que les viene en gana.

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