jueves, 08 de enero de 2009

 

Ya le tenía yo ganas a esto. En un año pasan muchas cosas, se escucha mucha música y muchas de las concepciones que se tienen acerca de este negocio, pueden cambiar de la noche a la mañana envueltas en un halo de insurgencias varias. Es lo que hay. Hay gente a la que parece no afectarle el paso del tiempo y sigue contra viento y marea aferrada a los mismos sueños de su adolescencia, como si no se dieran cuenta de que Almacenes Arias ya cerró hace ya tres décadas, que Madrid Rock es un vago recuerdo en la mente de los dos inadaptados gemelos de Gran Vía y que el felipismo pasó a mejor vida. O no. Porque no somos nadie para mandar en lo sueños de la gente, en sus anhelos, sus odios o sus cada vez mas latentes incongruencias. Bienvenidos amigos y enemigos del amiguismo al circo del absurdo una vez mas. Y por muchos años, que no se diga.

 

Arranca el fregao con "The Path to Decay" y un ligero aire a Aghora en las melodías de la española que a tenido a bien llevar las voces de estos nuevos Sirenia a buen puerto. Nada nuevo bajo el sol, ciertamente. Pero este medio tiempo al que le ha tocado abrir el fuego en esta enésima reválida de los noruegos cumple, que ya es algo. “Lost In Life”, segundo tema del álbum alterna dulces paisajes sinfónicos con abruptas irrupciones metálicas deudoras de las mil y una bandas que actualmente vienen estirando esta fórmula hasta límites insospechados. “The Mind Maelstorm” abre con un riff que recuerda horrores al tema mas famoso de Coheed & Cambria. Podría profundizar en el parecido, pero como tan solo es el tercer tema del disco y la cosa no lleva visos de mejorar, será mejor remarcar los bonitos arreglos de cuerda en las partes sosegadas y obviar, curiosamente por obvias, las comparaciones que surgen a medida que va avanzando la escucha. Tanto es así que esa parte cañera a los Epica de su último disco, se agradece como un caldo en estos tiempos de frío. Upss, perdón por la comparación, se me ha escapado. No volverá a pasar. ¿O si?

 

“The Seventh Summer”, que no “The Seventh Son” (sic) alardea de un acertado comienzo con tintes épicos para perderse inmisericordemente en uno de los temas mas planos que se recuerdan, con un riff mas simple que el programa de donde procede la buena de Pilar Giménez García, alias Aylin, quien no obstante aquí, ofrece las notas mas altas hasta la fecha. “Beyond Life's Scenery” está a años luz de sus predecesoras. No se si por casualidad o por empeño de sus creadores, se erige en uno de los temas mas frescos del disco y por una vez y sin que sirva de precedente, no recuerda tanto a otras bandas como las arriba mentadas. “The Lucid Door” aparte de provocarme hilaridad por lo curioso de su nombre, me transporta de un puñetazo en la cara al primer tema del disco. Otra vez los omnipresentes Aghora colándose en mi subconsciente y mira que lo que aquellos tienen de progresivos, lo tienen Sirenia de goticosinfónicosconmacizalafrente, pero algo debe tener aquél maravilloso disco de los americanos cuando tantas cosas me retrotraen a él como si tal cosa. Aylin tira de su registro mas pijo (si, tal cual) en contraposición a uno de los temas mas duros del disco provocando una dicotomía que arruina el tema por momentos. Tanto, que tienen que venir los guturales de Morten Veland a quitarle la tontería a la niña y dejarle bien claro que vertiente del tan denostado Gothic es la que manda aquí. Si es que de Gothic queda algo en estas bandas, perdidas en mil y un sinfonismos sin fin. Je je.

 

Con “Lead Astray” comienza el principio del fin. Llamadlo bajón de calidad o cansancio de llegar a estas alturas y comprobar que la fórmula no cambia ni a tiros, pero el caso es que los temas situados en esta recta final del álbum no tienen el gancho que al menos tenían sus predecesores. O si, pero tras la repetición de argumentos cuesta ya Dios y ayuda encontrarlos. Quien sabe, el caso es que a estas alturas y con la Aylin tratando de captar nuestra atención a base de registros estratosféricos (para ella) la fórmula hiede a refrito de forma pavorosa. Por si fuera poco, Sirenia cometen la temeridad de colocar aquí dos de los temas mas extensos del disco. Craso error cuando se anda corto de recursos compositivos y se vira inesperadamente hacia el power metal con unos dobles bombos que le vienen como una corona de espinas a la canción, descuadrando ritmos y formando un batiburrillo inédito en la perfecta producción del disco. Lo que ya tiene bemoles es que “Sirens Of The Seven Seas” posea probablemente uno de los mejores inicios del disco. Y digo que tiene bemoles porque la voz de un tal Jan Kenneth Barkved, deja al cierre de este disco completamente en bragas. Mucho coro y mucha orquestación tapando su carestía de recursos y un final, nada alagüeño enturbian un disco que, sin ofrecer nada nuevo, al menos no daba vergüenza ajena hasta que alguien vio como interesante la adición de semejante sujeto. Suerte que aparece la Aylin mas dulce y susurrante de todo el álbum para ofrecernos uno de los mejores pasajes, si no el mejor de todo el compacto, que si no esto llevaría visos de tragedia griega. Perdón, noruega.

 

Un álbum muy para incondicionales no ya de Sirenia si no de la fórmula en cuestión, la fórmula que cientos de miles de grupos exprimen hasta la saciedad y de la que solo unos pocos, como siempre sucede, salen airosos. Habrá que ver como defiende la española estos temas en vivo, pues tras los desafines mostrados en el programa en que se dio a conocer la muchacha, o ha pulido sus defectos o mucho me temo que durará lo mismo en esta banda que Owens en Iced Earth. Suerte.



Tags: Sirenia, The 13th Floor

Publicado por NaveS_RisinG @ 23:39
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