A estos chicos se les pueden reprochar muchas cosas. Como por ejemplo, que su encolerizado Thrash Metal diste horrores del que elevase el género a los altares dos décadas atrás, de emparentarse antess con Pantera o Killswitch Engage que con Destruction u Overkill, que lleven pantalones anchos y que en sus brazos no haya ni rastro de infinitas muñequeras repletas de clavos de P.V.C. En definitiva: chorraditas. Y es que por mucho que les duela a los “rednecks” del estilo, Lamb Of God son una banda de Thrash Metal crujiente y poderoso como pocas. No por nada llevan ya casi una década en este negocio, poniendo patas arriba el aguante de los defensores de la fe y acercando a las nuevas generaciones a un género tan necesitado de sabia nueva y amplia de miras como de público valiente, atrevido y desprovisto de complejos.
Todas las ideas preconcebidas que se puedan tener sobre Lamb Of God antes de hacer frente a su última obra “Wrath”, saltan por los aires en el momento que tras la reposada introducción “The Passing” nos ofrecen mala baba por quintales en los mas de cinco minutos de “In Your Words”. ¿Sinceramente merece la pena pararse en que si visten de esta o aquella manera? Pues seguramente a mucha gente si. A mi, me da igual. Cuando los mil y un cambios que posee este inicio de álbum entran en escena, todos los clichés, todos los tópicos, todas las tonterías que te habías pensado acerca de estos estadounidenses deberían pasar a importar lo mismo que la reproducción del mosquito Kurdistaní. Mucho mas directos si cabe se muestran en “Set To Fail”, un pepinazo de tres minutos retorcido y valiente que va de ritmos medios a violentos blast beats de batería como si nada. Ya pueden ponerle la etiqueta que quieran. Ya pueden defenestrarles en pos de las ideas de toda la vida, pero si esto no es Thrash Metal, que resucite Karol Wojtyla y se pase a echar una oída.
Con puro Thrash ochentero prosiguen en el arranque de “Contractor”, alternando ese doble bombo tan clásico con leves pasajes mas a medio gas en su parte central, la cual pasa a estar bajo el dominio de uno de esos riffs gruesos que se te clavan como agujas en el cerebro. “Fake Messiah” es otro pepinazo donde mandan las baterías rápidas de veloz doble bombo con interludios mas lentos a lo Slayer. Conviene resaltar los alaridos que incansablemente dan luz al estribillo por su intensidad. “Grace” rompe esquemas con todo lo anterior con un inicio tranquilo que quizá pueda recordar a Metallica hasta que las guitarras irrumpen conformando un medio tiempo, ahora si y fijáos a que alturas del álbum estamos, mas eminentemente americano. Doble bombo por doquier y alternancia en las voces dan pie a uno de los temas mas simples de todo el redondo, pero no por ello menos efectivo.
El crescendo palpitante de “Broken Hands” empieza, como no puede ser de otra forma, abajo del todo y va avanzando entre voces entrecortadas y unas guitarras que van ganando fuerza con el transcurrir de los minutos. Tema hímnico, no demasiado poderoso pero si pensado para el directo. Como también puede que lo esté “Dead Seds” y esos insanos cambios de ritmo que harían palidecer al batería mas avezado. No diría que se trata de un tema de cariz Hardcore, pero si que se permiten alguna que otra licencia fuera de su interesante Thrash Metal dando un soplo de aire fresco que en esta parte final es de agradecer. “Everything To Nothing“ nos devuelve a los L.O.G. mas descaradamente épicos, con esos ritmos potentes de los que tanto gustan los mas acérrimos. No obstante, aquí se da cita lo mejor de la casa. Ritmos alternantes, voces desgarradas e intensidad por doquier. “Choke Sermon”, tema mas corto del álbum no aprovecha su escaso tiempo para desarrollar ritmos enfermizos si no que apuesta mas por el “mid-tempo” cortado al milímetro. Rompecuellos en esencia, tiempo y forma. De los mas excretable para los del pincho y cuero. De lo mas disfrutable para los del piercing y las Vans. Crujiente y feroz en todo caso. El cierre viene dado por “Reclamation”, curioso corte que supera los siete minutos y donde se dan cita infinidad de paisajes, conformando uno de los temas mas avezadamente arriesgados de todo el disco.
Un disco que a mi parecer, pasa con nota el examen, mantiene a los de Virgina a la cabeza de este nuevo Thrash Metal (o Metalcore, o Post–Thrash o como quiera que les conozcan los lenguaraces que viven de inventarse términos estúpidos) con mucha amplitud de ideas e inusitada fuerza. 
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