lunes, 02 de marzo de 2009

 

Quinto disco ya para el combo de New Jersey, otro de tantos enfrascado en romper fronteras estirando una fórmula que parece no tener límites y cuya intención no es otra que la de castigar duramente nuestros oídos durante los años venideros. Al menos hasta que como pasa siempre en este negocio, el público se harte y vire su rumbo hacia lo que corresponda en ese momento, dando lugar a la acostumbrada criba de la que solo se librarán los mejores.

 

De todas formas, es un gustazo enfrentarse a lo nuevo de God Forbid con ese ataque sinfónico de “The Discovery”. Claro que cuando se deja paso a “The Rain” y sus acostumbrados ritmos repletos de colera y las alternancias tanto rítmicas como líricas te explotan en la cara, no puedes si no caer en la cuenta de que quizá es God Forbid una de las pocas bandas que pretenden llevar este género hacia nuevos niveles. De todas formas, un arranque con mucha miga y un tema de lo mas intrincado saludan al oyente cara a lo que está por venir. “Empire of the Gun” suena horrores a sus coetáneos Chimaira y ya da muestras de que si alguien está especialmente inspirado en esta grabación es el rompe parches Corey Pierce, perfecto dominador de los cambios de ritmo en un tema mas enrevesado si cabe que el anterior “The Rain”. Mucha voz limpia en el estribillo y una agresividad que se ve reducida con respecto al comienzo. “War of Attrition” da un vuelco con lo anterior y a pesar de no poseer un desarrollo veloz que satisfaga a los amantes del Thrash mas clásico, lleva uno de los mejores riffs de todo el álbum, perfectamente cortado y en el que Byron Davis va pasando del susurro al alarido como si nada. No por nada con él estamos ante uno de los vocalistas mas interesantes de este género. Notabilísimo crescendo final, con aires “Panteriles” para finiquitar un corte de lo mas interesante.

 

Tras ese extraño y reposado inicio de “The New Clear”, se esconde un corte que rompe con lo establecido hasta el momento, con profusión de ritmos tranquilos y voces limpias. Y aunque vaya ganando en intensidad, se nos revela como un tema de cariz mas liviano que los anteriores que dicho sea de paso, se agradece. No porque uno ya no esté para las violentas arrancadas de temas como “The Rain” ni mucho menos si no porque la confección de estos modestos comentarios resulta mucho mas llevadera cuando lo que entra por tus oídos no se corresponde con un bucle infinito de autoplagios. A mencionar la excelente parte final, que convierte a los Forbid en una versión mas cabrona de unos Coheed & Cambria, solos de guitarra inclusive para desembocar en “Shallow”, donde en cierto modo vuelve su cara mas fuerte pero sin llegar a la intensidad que posee el inicio del álbum. Medio tiempo con un riff bien marcado que pasa por ser, exceptuando intro, el tema mas corto de todo el álbum y de paso, uno de los mas flojos, del que salvando su cambio de ritmo antes del solo de guitarra, poco puede sacarse en claro. Demasiado estandarizado por decirlo de alguna manera. Lo que son los primeros instantes de “Walk Alone”, podrían haberlos firmado cualquier luminaria del Hard Rock ochentero. Y es que pese a que se desarrolla obviamente por otros paisajes, el aire hímnico que tiene éste séptimo corte del álbum es eminentemente clásico. Como juntar en un ring a la vieja escuela con la actual, dejarlas que se líen a mangurrinas y grabar el resultado. Huelga decir que se trata de uno de los temas mas frescos de todo el álbum, plagado de idas y venidas que mantienen al oyente siempre atento a uno de esos riffs que echan raíces en tu cabeza. Curioso que sea a estas alturas del disco donde se han decidido a colocar los temas mas extensos, pues de aquí al final ninguno baja de los seis minutos de duración.

 

“Bat the Angels” posee uno de los riffs mas retorcidos y por ende, mas claramente “americanos” de todo el disco y durante sus seis minutos y pico de duración va dando paso a la tan traída ida y vuelta de tonalidades en un tema bastante mas complicado de digerir que los anteriores. Y es que se nota el intento de los Forbid por trascender mas allá de las barreras del Metalcore en pos de labrarse un sonido propio. Lástima que quizá este intento no sea del agrado de todos, pues es innegable que el quinteto de Nueva Jersey apuesta ciegamente por el rupturismo. Ahí está esa parte central a medio gas, con ese aura oscuro tan conseguido que de un plumazo les sitúa muy lejos de gran parte de las bandas de su generación. “Earthsblood”, encargada de dar nombre al álbum, se nos revela como un corte de inicio lento, casi acústico, en la mejor tradición de temas lentos del género. Un inicio que no tarda demasiado en tornarse en una de las andanadas mas violentas de Byron a las voces, que ejerce un curioso contraste con el medio tiempo que van tejiendo base rítmica y guitarras, en la mas pura onda de los desaparecidos Pantera. Tema de lo mas trabajado de todo el álbum, no por nada estamos ante el mas extenso de todos (9:03) donde como suele ser habitual en estos casos, se da cita lo mejor y también lo peor del grupo americano.

 

El cierre le corresponde a “Gaia (The Vultures)”, donde viran su mirada al pasado en un inicio que podrían firmar perfectísimamente unos Fear Factory con los samples apagados. Riff monolítico y aires hímnicos para cerrar un álbum que debería situar a los Forbid de una vez fuera del angosto rebaño del Metalcore, pues su propuesta, por intrincada y diversa, tiene la mirada puesta mucho mas allá del sonido que fabrican los Shadows Fall, Unearth y compañía. Esperemos que el público sepa entenderles y les brinde la oportunidad que merecen pues a fe mía que no poco empeño han puesto en este magnífico “Earthsblood”.


Tags: God Forbid, Earthsblood

Publicado por NaveS_RisinG @ 18:15
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios