¡Toma ya! Cuando muchos pensábamos que en éste país no había vida mas allá de la rudeza sureña y ruidosa de Moho, la locura jazzera y psicodélica de Orthodox o la oscuridad extensa y progresiva de Kathaarsys, nos llegan desde el país vasco Neila, combo dedicado a las labores afines al sludge con sus motitas de post–metal y sonoridades diversas para cumplimentar uno de los trabajos mas redondos de este, por ahora, exiguo año en lo que a álbumes de calidad realizados por bandas de aquí se refiere.
El trabajo arranca con un tema parco en lírica pero exuberante en ritmos, abrazando irremisiblemente los cánones sobre los cuales éste sonido lleva desarrollándose tiempo ha y situándose a la altura de cualquier banda foránea. “From Hell I” es una estupenda carta de presentación pues aun guardándose bastantes ases en la manga, va poco a poco descubriendo esos pequeños matices que separan a estos bilbaínos del resto de afines. La adición de teclados (según parece por primera vez en su carrera, ya que servidor no ha tenido la suerte de probar anteriores obras de la banda) es modesta en éste arranque, pero como digo, ya sirve para darles el toque de distinción exigido. A destacar el crescendo con el cual “Bajo El Sol”, segunda entrega del álbum, va marcando el camino respecto al resto de temas. Buena combinación entre base rítmica y guitarras para coronar un corte mas arriesgado que el anterior, en la que es una de las tónicas del disco. Nada disparatados, al contrario, esos “sube y baja” formados entre las voces cazalleras y los tranquilos pasajes que con ellas se alternan mediado éste segundo tema de “Danza de Nieblas”.
“Amanece” posee un inicio relajado, colindante con el post-rock tan en boga en estos tiempos, de guitarras tranquilas y baterías bien aposentadas sobre una línea de bajo que desemboca en unos cambios de intensidad donde renacen de nuevo las voces aguardentosas tan prolijas en éste tipo de bandas. Es hasta éste punto y pese a estar repleto de cambios, sin duda el tema mas intenso de la primera parte del álbum, con unas baterías mas animosas y y una línea vocal omnipresente por momentos. Cabe destacar esa parte final que juguetea con ritmos progresivas, sin llegar eso si, a la pedantería instrumental de bandas que por respeto, será mejor no nombrar. “Odisea” profundiza de inicio en su faceta mas oscura y arrastrada, confiriendo al disco una dureza que no se echaba del todo en falta, pero si que que se agradece llegados a éste punto. Bonitas partes lentas no obstante, rayanas de nuevo con el post-rock ya comentado, conforman bonitos contrastes dando lugar a uno de los cortes mas logrados de todo el disco. “From Hell II”, corte mas exiguo de todo el álbum, ahonda en su faceta mas tranquila y reposada, en casi cuatro minutos que partiendo de ritmos livianos y guitarras reposadas, va creciendo hasta convertirse en un perfecto puente hacia “Como Serpientes”, penúltimo corte del álbum y de inicio, el mas edulcorado de todos. Claro que dicha edulcoración, apenas alcanza el medio minuto. Transcurrido éste pequeño lapso de tiempo, Neila abrazan de cuajo los patrones básicos del sludge en otro tema duro e intenso hasta su parte central, momento en el cual reaparece su faceta atmosférica, en otro de los puntos álgidos del álbum.
Cierran con el homónimo “Danza de Nieblas”, superando los once minutos de duración en un último corte que posee el inicio mas bonito de todo el disco gracias a unas preciosistas líneas de guitarra que pronto se ven perturbadas por una leve base rítmica que poco a poco, va dando fuste a éste tema de largo recorrido.
Es increíble que bandas como ésta o las citadas al comienzo de ésta modesta crítica surjan en un país tan acostumbrado al abotargamiento de ideas como éste en el que nos ha tocado en gracia vivir, por eso es muy de agradecer que siempre haya chavales dispuestos a ofrecernos cosas nuevas, distintas, arriesgadas si se me permite el término, que pese a abrazar tópicos sepan darle personalidad propia a su música y que no se dejen llevar por un quítame allá esas historias que a muchos nos tienen hasta los santísimos cojones. Mientras hay en éste país quien pierde el tiempo llamando “amargados” a quienes no se arrastran a su mundo idiota, bandas como Neila entregan discos magníficos como “Danza de Nieblas”, lamentablemente dirigidos a ser disfrutados por una minoría a la que nunca le importó otra cosa mas que la música. Chapéu. 
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