martes, 09 de junio de 2009

 

La situación podría ser fácilmente la siguiente: Un heavy “de los que ya no quedan” que decía aquél, esta sentado frente a la estantería donde con mimo almacena cientos de cd's y vinilos editados en los, dice él, gloriosos años ochenta mientras se ve en la diatriba de volver a recordar su adolescencia de la mano de los Judas Priest de turno o por el contrario, optar por darle una oportunidad a unos tales Leyenda, oriundos del Madrid mas rancio, aquél que hiede a Excalibur de madrugada y bocatas de gasolinera veinticuatro horas, cuando le viene a la mente aquello de que cualquier tiempo pasado siempre fue mejor. Y razón no le falta al del cinturón de balas. Leyenda no engañan a nadie. Se mueven como pez en el agua en los territorios mas añejos de la nueva ola del metal pesado británico y le ponen todo el empeño del mundo a lo que hacen. Y es ahí donde su mayor virtud se convierte en el mayor defecto, pues con solo chasquear los dedos salen en nuestro país una y otra vez decenas de bandas destinadas a ser el enésimo revival de algo que unos y otros se empeñaron en matar a principios de los noventa y que sobrevive como soldado de fortuna. De todos modos, si usted tiene algún problema y se lo encuentra, quizá pueda comprarse éste “Horizontes” del que sin mas dilación, me dispongo a contaros alguna que otra cosilla antes de que Mr. T la emprenda a golpes con Dwight Schultz.

 

Arranca el sarao con “Mr Oscuro”, en una onda muy rockera, muy años ochenta, con solos de guitarra por doquier con ese regustillo a las viejas glorias del género dentro de nuestras fronteras y unos estribillos que creo podrían estar mas trabajados. Cierran con un solo de guitarra que se nos revela como la enésima reedición de aquél que dejara patidifusos a muchos, el ya mítico “Fast As A Shark” del no menos clásico “Restless And Wild”. “Horizontes”, que da nombre al disco desprende de inicio cierto toque power y se nos revela como un tema de corte mas épico con relación al anterior con la ya acostumbrada parafernalia del género sin aportar nada especial. Interludio central tranquilo y vuelta de nuevo al cabalgueo 100 % Maiden para adornarse con un solo de guitarra correcto, sin más. “No Podrá Detener” se aleja del trote cochinero de “Horizontes” y apuesta por un riff mas arrastrado que le sienta de perlas al tema. No, no es que de repente se hayan convertido en Down ni muchísimo menos, pero se agradece el cambio de ritmo y la voz mas rota de Montemayor, que así se apellida el vocalista de los madrileños. Un cantante decente en tonos medios pero que sufre sobremanera cuando intenta llegar a lugares para los que su voz aun no está lo suficientemente entrenada como para salir airosa del trance.

 

“Espíritu de Rock And Roll” obviamente, no podría ser si no la enésima re edición de unos patrones que a nadie cogerán ya de sorpresa. Riff machacón de nuevo y letra ligeramente mas lúcida que las anteriores, pero sin florituras. Tema corto, sin demasiadas pretensiones y donde los madrileños se mueven a placer, evocando el carácter macarra de unos Obús sosegado por la calma que produce el saberse huérfano de una escena que veinte años atrás habría devorado una obra como ésta con  inquebrantable determinación. “Mira Hacia El Cielo” cambia el ritmo respecto a todo lo anterior con un medio tiempo de raigambre puramente Dio en uno de los cortes mas extensos de todo el álbum, con tímidos coros tras la voz de Antonio Montemayor dándole la réplica en su justa medida. Intento loable de darle variedad a su propuesta, pero que hace agua por doquier. “Leyenda” se abre de forma tranquila y sosegada, con voces susurrantes que van ganando en intensidad a la par que el resto de instrumentos en un baladón que no puede si no recordar a la que muchos dicen es la mejor década de la historia de la música, afirmación que no entraré a valorar. Correcto piano de fondo antes del solo, nuevamente sin excesos ni florituras innecesarias.

 

Vuelve la chicha con “Hoy”, corte nuevamente a medio gas, dotado de luces y sombras, subidas y bajadas sobre un riff monocromático que hace que te vengan mil nombres a la cabeza, siendo quizá el de los riojanos Tierra Santa el que mas insistentemente retumba en mi cabeza al escucharlo. “Entórname Los Ojos”, (¿?) corte mas reducido de todo el disco, construido sobre un riff de lo mas machacón e insistente en el que es y con mucho, el corte mas desafortunado de todo el álbum. “Inquisición” no es si no una versión de los ya extintos Sangtraït con la salvedad de que su letra ha mutado del catalán al castellano, con conclusiones que cada cual debería sacar por si mismo. Para el final se han dejado el corte mas extenso de todo el álbum, un “Vampiro” cuyo arranque me ha recordado casi instantáneamente a aquél maravilloso interludio de “The Rime Of The Ancient Mariner” de la doncella. De hecho parece que en cualquier momento, Nicko va a aparecer de la nada dispuesto a meter aquél cambio de ritmo que daba paso a uno de los momentos mas lúcidos en la carrera de los británicos. Obviamente esto no sucede ni mucho menos y lo que nos encontramos nada mas termina ese sosegado arranque es, como no podría ser de otra forma, mas de lo mismo y de los mismos.

 

Triste despedida para un disco que ni aporta nada ni lo pretende al tiempo que desarrolla un sonido mil veces oído. No es menos cierto que éste sonido en España sigue teniendo tirón, pues no hay mas que ver como toda una estrella del rollo en nuestro país ha abandonado momentáneamente sus “stravaganzias” y sus "supras" para editar un disco que se mueve dentro de los abotargados clichés del heavy metal mas rancio y clásico. Y posiblemente su disco no sea mucho mejor que éste “Horizontes”, pero me temo que se va a llevar por delante a no pocas bandas como ésta que no pretenden si no hacerse un pequeño hueco en un panorama cada día mas desolador.


Tags: Leyenda, Horizontes

Publicado por Naves_7 @ 12:23
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