La música de vanguardia en nuestro país sin las bandas procedentes del País Vasco sería poco menos que un mal sueño. Un conglomerado de músicos encantados de haberse conocido, fans poco exigentes y quietud en las tropas, no vaya a ser que a algún energúmeno le de por ofrecerle al populacho algo que por una vez, no sea el enésimo refrito de aquella canción que nos maravilló en 1985. Porque mal que nos pese a muchos, estamos en pleno siglo XXI y sin querer menospreciar a quienes no se han hartado de oír la misma cantinela durante los últimos treinta años, hoy traigo a éste modesto blog a los vascos Krilin, combo encorsetado en los poco delimitados márgenes entre el rock alternativo y el post – hardcore mas atrevido y valiente, con muchas ganas de enseñarnos que hay otra verdad ahí fuera. Y su eclosión se adivina inminente.
Sea como fuere, quisiera advertir al lector de que el aquí firmante es un neonato en estas músicas derivadas del hardcore en las que se mueven como pez en el agua los vascos Krilin. Dicho esto y centrándome en “When The Time Comes, There Will Be No Time”, decir que arranca con aires post rock en la inicial “Elemental” que van ganando en intensidad con el transcurrir de los minutos. Voces limpias y susurrantes van haciendo suyo este crescendo hasta desembocar en las primeras voces rasgadas que adornan este primer corte del álbum. En “Intoxication” y bajo un estilo que me recuerda a The Mars Volta hacen aparición de nuevo las voces limpias en un tema con toques mas progresivos si se puede decir así y que deambula entre el gancho rayano con el lado mas pop de unos Coheed And Cambria y la cara mas visceral de la banda de Omar Rodriguez López y Cedric Bixler-Zavala. Interludios mas tranquilos y partes mas enérgicas, conforman el grueso de este segundo corte del álbum, donde ya hace acto de presencia la faceta mas bruta de los donostiarras. “The Myth Of The Sun” recupera de nuevo sonidos cercanos al post-rock en su arranque para brindarnos un tema que ya desde el principio se convierte en un mas que interesante contraste entre voces limpias y poderosas guitarras de fondo, un contraste que va yendo y viniendo con el pasar del reloj hasta que mediado el mismo regresan las voces rasgadas en su justa medida y sin alardes innecesarios.
“Coffee&Ants” apuesta desde el arranque por las voces mas agrestes, a cargo de Marga (Trigger Travis) aportando la consabida dosis de visceralidad y mala leche al asunto. Auténtico batuburrillo de ida y vuelta, pasa por ser uno de los cortes mas complejos y enrevesados de todo el disco pese a sus escasos tres minutos. Se nota la intención de la banda de que la colaboración no se quede solo en eso, en un quítate tu para ponerme yo. Y se agradece. Con “Brave Stroke” vuelven los aires “marsvoltianos” pero sin excesos, sin caer en el plagio y la burla desmedida. Inicio relajado, tanto de las voces como de base rítmica y guitarras, para uno de los cortes mas extensos de todo el álbum. Casi seis minutos donde sin dar posibilidad a etiquetarles como progresivos, si que dejan destellos que le confieren una variedad al disco bastante maja. Cadencias lentas, voces tranquilas y un riff repetitivo para la parte inicial, acústica y relajada para el interludio central y nuevamente mas intensas al final, aunque sin llegar a la mala baba de cortes anteriores. “Honest” es un regalito en forma de inesperado acústico donde a lo largo de apenas dos minutos y medio, solo encontramos una guitarra acústica y una voz dando calor a uno de esos temas que como suele decirse, te deja con el culo torcido.
Con el extraño nombre de “(ab)” aparece ante nosotros un corte que en principio hace un guiño al acústico anterior pero que va desarrollándose sobre un colchón puramente eléctrico. Corte de apenas minuto y medio, que mas bien parece una electrificación del anterior “Honest”. “Body Exchange” da inicio con un rítmico golpear de batería al que se le van sumando reposadamente unas guitarras limpias para luego dar paso a las no menos aseadas líneas vocales para conformar uno de los cortes con mas gancho de todo el álbum. Casi seis minutos de jugueteos entre el post-hardcore y el rock mas “matemático” combinado con uno de los mejores estribillos del álbum dan como resultado el que quizá sea el corte mas conseguido del debut de los de Donosti. De nuevo adentrándose en su faceta mas limpia y tranquila arranca “Why Hesitate” donde sobre un repetitivo riff van apareciendo las consecuentes voces limpias en su faceta mas emocional. Mas de seis minutos que le dan a Krilin de sacar a relucir su faceta mas rupturista y atrevida, aquella que trasciende los límites de las etiquetas que inútilmente intentan colocarles quienes se sienten a placer marcando a la música como quien posa el hierro al rojo sobre la piel de una res.
Cierran con la nuevamente extensa “Some Like It Hot” un disco que a oídos de un recién llegado a esto del post-hardcore, suena refrescante, atrevido y terriblemente interesante. Lástima que muy probablemente se queden siempre en ese trasfondo reservado para quien en este país intenta ir por libre. Por si fuera poco el esfuerzo de parir un disco como éste y para desazón de su poco ilustrísima Ángeles González Sinde, ministra de cultura de este país de catetos, se han tomado la libertad de distribuirlo gratis por todos los medios habidos y por haber, llámense blogspot, last fm o myspace. Apuesto a que les va mejor a ellos, aun pese a lo arriesgado de su propuesta, que a quienes nos entregan la misma cantinela de siempre a 20 euros la pieza. 
http://www.myspace.com/krilinneverdies