jueves, 08 de octubre de 2009

Huecos, planos, vacíos, repetitivos, pedantes, cansinos... son adjetivos que a la par que el manido comentario de “me aburren”, muchos asocian sin pestañear a la hora de referirse a los oriundos de New York Dream Theater. Y para desazón de sus fans menos acérrimos, esos que se debaten entre el interés por su música y la indiferencia, en “Black Clouds & Silver Linings” hay mas nubes que claros. Digo lo de los fans menos acérrimos porque aquellos que se entregaron a sus garras progresivas hace años dudo mucho que se sientan decepcionados con esta entrega del quinteto de metal progresivo mas grande del globo. Los largos desarrollos instrumentales de toda la vida están ahí. Los cortes mas cañeros adoptados tras el viraje que en el rumbo de la banda produjo parir un disco como “Train Of Thought” también. Hay temas lentos, medios tiempos, otros mas enérgicos. Pardiez, hasta growls de Portnoy y algún que otro blast beat. Lo nunca visto en ellos, si. Pero el resultado, a mi modo de ver y si la concurrencia me lo permite, se aleja demasiado de lo que una banda de estas características, pensamos algunos, puede llegar a ofrecernos.

  

Ya andaba yo mosca cuando un trabajo como el anterior “Systematic Chaos”, el cual me gustó y mucho en un principio, había ido perdiendo fuelle con el tiempo hasta colocarse como uno de los mas flojos jamás entregados por el grupo. “Black Clouds & Silver Linings” parece llevar el mismo camino, pero en esta ocasión no ha lugar siquiera ni para la sorpresa y el buen sabor de boca que si dejó su predecesor. “Black Clouds & Silver Linings” parece destinado, a menos que la cosa cambie de aquí a unos meses, a ser el clásico punto de inflexión que marca el renacimiento o la caída de una banda. Con otros estiletes del género siguiéndoles las huellas y creciendo año tras año, no parece perspectiva halagüeña la de acumular otro traspiés. Sea como fuere, este “Black Clouds & Silver Linings” al cual habré prestado no menos de veinticinco escuchas, mas por fe que por gusto, no termina de enganchar. Salvando quizá “The Best Of Times” y ese embriagador aroma a Neal Morse y por ende, al progresivo clásico de toda la vida, no deja de ser un conglomerado de cabriolas instrumentales, cambios de ritmo e impecables demostraciones técnicas que dejarán pasmado a mas de un principiante en eso del aporreo de instrumentos. Lo de siempre dirán algunos. Pues si, para que engañarles. Pero con mucha menos gracia, menos ideas y rematado por esa “The Shattered Fortress” donde se dan lugar retazos de temas pasados sin apenas variación alguna, como si de un Maquina Total de tres al cuarto se tratase, con perdón.

  

El caso es que como digo, con el bien intencionado clasicismo de la maravillosa “The Best of Times” se me quitan todos los males. Esa maravillosa introducción a base sola y exclusivamente de piano me recuerda a los Theater que me engancharon hace muchos años. Es un gran tema para un disco no quisiera decir mediocre, pero si bastante por debajo de las expectativas. Dream Theater se han pasado tanto tiempo sorprendiendo a sus seguidores, que un poco ellos, un poco nosotros, hemos perdido tanto la capacidad de sorprender como de ser sorprendidos. Claro que cuando la guitarra de Petrucci hace acto de aparición, casi de contrición diría yo, aquí lo que menos importa es todo lo que has tenido que pasar hasta llegar aquí. LaBrie está en su salsa, sin esfuerzos ihumanos por moverse por tesituras que le son demasiado ajenas, Portnoy vuelve por sus fueros sacando un brillo a su batería que no aparece en ningún otro rincón del álbum y Rudess recuerda por momentos, intencionadamente supongo, al gran Kevin Moore. Hasta Myung aparece en la reposada parte central para darle cobijo a un sobrio James LaBrie. Un temazo en toda regla, que conjuntamente con ese decente cierre llamado "The Count of Tuscany", hará exasperar a quienes se subieron al carro en 2003. Lástima para ellos, regocijo para el aquí firmante.  

 

Algunos pensarán que he disfrutado poniendo de vuelta y media a Dream Theater. Nada mas lejos. No hay nada para mi mas doloroso que escribir cosas como que su última obra me parece floja, huérfana del encanto y la chispa que si poseían obras magnas como “Scenes from a Memory” o “Six Degrees of Inner Turbulence”. Nada mas lejos de mi intención el herir la sensibilidad de la gente, provocar vituperios e insultos varios. Nada mas lejos que intentar dar mi visión particular y personal de un disco, “Black Clouds & Silver Linings”, que en mi mas sincera opinión, no está a la altura de un grupo como este. Claro que, tengan en cuenta quienes leen esto, obviamente el listón cuando se trata de los culpables de tanto discazo, está por las nubes, no se vayan ustedes a engañar.




Tags: Dream Theater

Publicado por Naves_7 @ 0:03
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