Si la mala hostia fuera una virtud, High On Fire y no el vendehumos de Obama ganarían el premio nobel. Lo suyo es la acción directa y al pómulo en esa enfermiza mezcla de Exodus, Motorhead, Black Sabbath, Rose Tattoo y demás glorias del rock clásico y el metal mas arrastrado y cabrón. Un verdadero "power trio" que destroza cuellos (toma topicazo agstadísimo y absurdo) con la misma facilidad con que componen estos alegatos contra la pachorra reinante esra primavera.
Abren el álbum con el tema título, un corte de ocho minutos y medio de duración donde primero se da cita su faceta mas malhumorada y thrash desembocando en uno de los mejores temas de apertura que se recuerdan en bandas de éste estilo. Fuerte, agresivo, potente, como una apisonadora cuesta abajo y sin frenos que, allá por la mitad del corte (o de la pendiente) vira su rumbo con el fin de mostrarnos la cara mas "doomie" del trío californiano. Es esta cara mas aletargada y menos violenta la que explotan en "Frost Hammer", contrastando con el feroz arranque del álbum y recordando grandes momentos de discos pasados. Resulta tan extraño como interesante ser testigos de la facilidad con que cambian de cara y alternan sus facetas principales en pos de crear temas dinámicos que no den respiro en ningún momento. los casi siete minutos de "Bastard Samurai" son buena muestra de ello, con ese arranque setentero a lo Black Sabbath en el que las guitarras a medio gas y un ahora susurrante Matt Pike se adueñan de la situación hasta que la voz de éste atrona al oyente y aparece un riff tan intenso como reducido que vuelve a dar paso al Pike mas tranquilo, si es que éste adjetivo puede aplicárselo un animal como el que nos ocupa. Mediado éste tercer corte del álbum desaparece la faceta mas arrastrada dando paso al lucimiento nuevamente de Matt, pero esta vez en su faceta como guitarrista.
"Ghost Neck" o el corte de los silencios, tiene en su arranque el honor de devolvernos de nuevo a los High On Fire mas violentos, con un riff alternante sobre una batería donde se dan mil cambios hasta el silencio que da paso a la faceta mas arrolladoramente thrash de todo el álbum. Un ataque frontal que pone patas arriba cualquier norma establecida y llega a colindar casi con la visceralidad del hardcore. Patada en la cara sin mas miramientos que mediados los dos minutos vuelve a silenciarse para dar paso a los H.O.F. mas "mediogaseros" con un Matt Pike caminando a por sus tonos medios a pleno pulmón. "The Path", corte mas escueto de éste quinto álbum de los americanos, sirve de sencilla introducción a "Fire, Flood & Plague", la cual arranca nuevamente bajo la cara mas thrash, punkera y macarra del trío de poder norteamericano. Inusitada la facilidad con la que como caimanes en los lodazales de Miami, se desenvuelven estos tres malamadres del rock en los ritmos acelerados y "motorheadianos" de cortes como éste. Con un solazo de guitarra que es de lo mejorcito del álbum, llega un parón que les sirve para bajar un par de marchas y establecerse en páramos mas livianos, no por ello tranquilos. Cierran totalmente entregados al thrash y la mala leche para dar paso a "How Dark We Pray", corte mas largo del quinta larga duración del trío yankee y uno de los mas extensos de su ya larga trayectoria en el que de inicio mandan los solos de un inspirado Pike sobre idas y venidas de la base rítmica, que se revela fundamental en cortes como éste. Desaparecido el alarde guitarril del frontman, aparece su faceta vocal en una de las partes mas jodidamente intensas del disco, abrazada a sonoridades nuevamente doomies y con el bueno de Pike sacando a la palestra toda su rabia interior. Al revés de lo que suele suceder en estas ocasiones, High On Fire no aprovechan su corte mas extenso para aglutinar en él todos sus rumbos si no que inciden una y otra vez en esa faceta "mid tempo" que como suele decirse en estos casos, ya es marca de registrada.
"Holy Flames Of The Fire Spitter" pone punto y final a éste "Snakes For The Divine" recuperando de nuevo la cara mas agresiva, por rápida, del trío americano. Un corte que cierra un disco apabullante, dgino sucesor de las grandes obras del pasado de la banda, que no son pocas y que debería darle el espaldarazo definitivo a un grupo conciso como pocos. Saben lo que quieren, lo llevan desarrollando desde hace una década y podría decirse aquello de que "han alcanzado su madured como banda". Otro tópico que no por repetido, en este caso es menos cierto.

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